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martes, 28 de agosto de 2012

Relato de Basilio Pujante en la revista Horizontal

Este verano ha aparecido el primer número de la Revista Horizontal. Subtitulada como "Revista de resistencia intelectual y artística", se trata de una publicación digital que aúna contenidos de ficción y ensayísticos. 

En este primer número ha aparecido el relato inédito "Una pinta en Haworth" del iletrado Basilio Pujante y obras de escritores como Manuel Rebollar o Joaquín Lameiro, que también han colaborado en nuestro fanzine Manifiesto Azul. 


martes, 21 de febrero de 2012

¿Es el enemigo?

¿Es el enemigo? - Álvaro Pintado González. 


El enemigo estaba frente a ese espejo que cada mañana le devolvía con crudeza un gesto de asco y desilusión.
El enemigo estaba en esa pantalla de ordenador de la que alimentaba su ira, su enfado, su odio hacia quien dirigía con desprecio el destino de una sociedad inmovilizada.
El enemigo permanecía callado.
El enemigo estaba en ese periódico que, haciendo una potente campaña de marketing, defendía los "mini jobs", el trabajo a cualquier precio, la vuelta atrás -cueste lo que cueste- para salir adelante.
El enemigo permanecía aturdido.
Al enemigo mejor preparado de la historia de este país le habían negado el futuro, y le quisieron secuestrar su presente poniéndole una venda en los ojos, unos tapones en los oídos y una mordaza en la boca. "Tu destino lo decidiré yo", le decía constantemente por la televisión un hombre de traje y corbata.
Pero esta vez el enemigo dijo basta.
Desde entonces el enemigo avanza con un puño americano en la lengua, botas de hierro en sus pancartas y una medio sonrisa ilusionada. 


Ningún golpe le noqueará. 
 
El enemigo sabe que ya nada tiene que perder.



A propósito de la desproporcionada carga policial contra los estudiantes valencianos.
   

lunes, 30 de enero de 2012

Los dos lados de la pantalla



A un lado de la programación un hombre trata de explicar con detalle los pormenores de la actividad animal. Cómo un semental cubre a una yegua o cómo a un palomo le resulta imposible aparearse con una paloma por un difícil juego de equilibrio; y en este último caso, ese hombre, recurre al chiste fácil del 'palomo cojo' para explicar el origen del término.
Al otro lado de esa programación otro hombre pelea a viva voz por tratar de explicar con detalle los pormenores de la condición humana, o quizá debiéramos hablar de economía. ¿Condición humana o condición económica? Es la pregunta que parece ponerle sobre la mesa ese otro hombre a su interlocutor: José Luis Sampedro.






Entonces, a través de una de las formas más primitivas de comunicación, la conversación, discurre una explicación simplista de la existencia humana; una explicación sobre el empobrecimiento del hombre y sobre la manipulación no sólo mediática, también sistémica.
Y en medio, tú, receptor de conceptos primarios que, sin embargo, te suenan muy muy lejanos. La austeridad, explica Sampedro, es muy triste cuando te la imponen. En mi hambre mando yo, dice citando el pasaje de un libro escrito por Salvador de Madariaga.
La conversación, lúcida y profunda, da mucho de sí y hasta serviría para explicarnos a nosotros mismos dónde reside nuestra fuerza individual. Es quizá la forma de hacernos conscientes de nuestra verdadera importancia. De nuestro poder de cambio, nuestra capacidad de lucha para sobreponernos a eso que llaman Sistema, y destacar por encima del resto enseñando al mundo nuestro humanismo perdido.
Pero estas palabras, como la capacidad de influencia de esa conversación, se derrumban cuando miras los índices de audiencia y compruebas cómo el hombre que hablaba de caballos y palomos ha acabado imponiéndose a ese otro hombre que, con indudable capacidad crítica, quería hacer de la entrevista un arma de cambio masiva.

* A propósito del impecable programa 'Salvados. ¿Qué hago con mi dinero?', que anoche pudimos ver en La Sexta. Porque esa sí es forma de intentar espabilar nuestra conciencia y porque también ese debiera ser el camino si de verdad queremos pelear por dignificar la profesión periodística.


ÁLVARO PINTADO GONZÁLEZ

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El hambre se come al mundo

“Muere a todas horas gente dentro de mi televisor." (Roberto Iniesta)

Supongo que mientras consulto el Euribor para saber lo que pagaré a final de mes por mi hipoteca, alguien hace lo mismo en África; en Kenia, en Congo, en Etiopía, en Somalia quizá, alguien está mirando un puñado blancuzco, apretado y pegajoso de arroz sobre sus manos. Supongo que esa debe ser su hipoteca para el resto de su corta vida; la mía, al menos, terminará al cabo de 40 años, seguro que antes de jubilarme a los 72.

Supongo que las cifras mienten. El televisor dice que 1.000 millones de personas pasan hambre. 17 millones de africanos viven en la extrema pobreza. 17 millones de vidas. 17 millones de muertos que, supongo, nunca caerán sobre la conciencia de la humanidad. Supongo que después de 2011 años de existencia la humanidad sigue siendo eso, un animal sin conciencia del "otro".

Supongo que no debe ser verdad, que yo soy feliz mientras como contemplando la inmundicia del "otro" en el telediario. Supongo que, en ocasiones, cuando esa inmundicia empieza a contagiarme y no puedo tragarme el trozo de lomo, cambiar a Deportes Cuatro es una respuesta automática generada maquinalmente por mi organismo. Algo así como lo que Pavlov consiguió con aquel perro.

Supongo que la comunidad internacional es como una comunidad de vecinos en la que todos se putean a escondidas, pero nunca se lo cuentan porque saben que de hacerlo se acabaría la diversión. Debe ser que esa 'international community' es un mundo paralelo que, como una línea del tiempo, discurre a lo largo de la historia sin que nunca llegue a tocarse con ese tercer mundo. Un mundo que ni aún siendo tercero podrá colgarse sobre el cuello una medalla de bronce, pues ese cuello no podría aguantar el peso del metal y acabaría quebrándose, quedando descabezado.

Supongo que 'Acción contra el hambre' debe ser una metáfora de algo, porque nadie tiene hambre si mi periódico no lo dice.

Supongo que apadrinar un niño es eso, dar un valium a tus/mis remordimientos, a tu/mi conciencia, y alquilar durante un tiempo el rostro demacrado de un niño en el que se lee -si con tu imaginación apartas las moscas- una sonrisa desesperada en sus labios. Después, supongo, seguiré conectado en Facebook y le dire 'Me gusta' a una foto de mi ex bailando en un after hour.

Confirmo que si el hambre se come al mundo aún en este siglo XXI es porque a todos nos interesa.

Álvaro Pintado González

** Texto escrito a propósito de la presentación, esta tarde en Madrid, del libro ‘Especulación financiera y crisis alimentaria.’

domingo, 23 de octubre de 2011

Suicidios pusilánimes

Suicidios pusilánimes

Arrojarse al vacío desde un sótano.

Beber lejía de marca blanca.

Dispararse con una escopeta de feria.

Sentarse en las vías de un tren de juguete.

Intentar ahogarse en el Mar Muerto.

Ahorcarse con la corbata.

Comenzar a fumar un cigarrillo al día.

Esperar, mirando el cielo azul, un rayo.

Ser atropellado por un coche aparcado.

Mendigar para pagarse el cianuro.


Basilio Pujante Cascales

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Aforismos con barba (4)

31. Todos los ejecutivos llevan corbata para recordar lo cerca que están del ahorcamiento.

32. A la Historia le falta verosimilitud para ser un buen género literario.

33. Los padres modernos creen que sus hijos son tan estúpidos como ellos.

34. Cada vez que me dirijo a un aeropuerto escucho las noticias para recordarme que los aviones no se estrellan tan a menudo como en mi catastrofista imaginación.

35. Ginebra es la ciudad perfecta para morir de viejo.


36. Los centros comerciales son, con su temperatura constante, su limpieza impoluta y su suave iluminación, la perfecta encarnación del "locus amoenus".

37. Las redes sociales de Internet son cotilleo 2.0.

38. La vida es el tiempo que pasa mientras intentas dejar tus vicios.

39. Los lunes son tristes porque guardan luto por el fin de semana.

40. Los carros de la compra preñan a los frigoríficos en un embarazo de siete días.

Basilio Pujante Cascales

martes, 2 de agosto de 2011

Los mártires de la Literatura


Los mártires de la Literatura - Basilio Pujante Cascales


La trágica y precoz muerte de Amy Winehouse la ha catapultado inmediatamente a la lista cada vez más amplia de músicos malditos. Kurt Cobain, Janis Joplin, Jim Morrison o Jimi Hendrix fallecieron también tras haber consumido tan sólo veintisiete años de sus respectivas vidas, lo que los ha convertido en lo que el grupo Def con Dos llamaba, no sin mala baba, mártires del rock.

El elogio del cadáver joven está en el ADN de esta música, pero en otras artes también se da este fenómeno de gloria póstuma al que muere sin haberse dejado atrapar por la vejez. En el caso de la Literatura la nómina de autores con una biografía atormentada o con una muerte trágica es amplia, pero sus componentes son quizás menos conocidos por el gran público que los integrantes del panteón del rock antes citado.

Podemos iniciar este recorrido, aunque sin duda existen otros nombres anteriores, con uno de nuestros grandes poetas: Garcilaso de la Vega. Su vida estuvo llena de aventuras, conquistas amorosas y dedicación a las Letras. Sin haber abandonado la treintena falleció tras la toma de la fortaleza francesa de Le Muy, donde, según se cuenta, fue el primero en atacar las defensas galas. Su obra fue editada por primera vez siete años después de su muerte, gracias a su amigo Boscán y a su viuda.

Tras este antecedente hispánico de éxito literario póstumo, debemos dirigir nuestra mirada a Francia, cuna del malditismo en todas sus vertientes. Entre los autores que encontramos en el país vecino se encuentran Rimbaud, por su extrema precocidad, y Genet, por su marginalidad. El primero fue un auténtico enfant terrible del París del XIX por su lírica, por su vida disoluta y por su relación con Verlaine; todo ello sin haber cumplido los dieciocho años. Jean Genet, por su parte, encarnó el prototipo de artista marginal durante una juventud en la que simultaneó la escritura con el ejercicio de la mendicidad, la prostitución y las frecuentes estancias en prisión.

En el mundo anglosajón existen también escritores que engrosan esta lista de malditos; algunos por su trágico fallecimiento, otros porque su gloria literaria sólo fue póstuma. Entre los primeros hay varios que optaron por el suicidio como método para poner fin a su vida, como Virginia Woolf, Ernest Hemingway o, más recientemente, Hunter S. Thompson. Todos ellos habían logrado antes el éxito, lo que se le negó en vida a escritores como Emily Dickinson, recluida en su habitación durante gran parte de su existencia. El norteamericano John Kennedy Toole cumple ambos requisitos para ingresar en el malditismo: se suicidó por los continuos rechazos que su obra recibía de las editoriales. El empeño de su madre logró que una década después de su fallecimiento su libro, La conjura de los necios, fuera un éxito de crítica y público.

Volviendo a nuestro país, si hablamos de escritores que murieron en la cúspide de su carrera literaria no podemos dejar de citar el nombre de Luis Martín-Santos. El autor de Tiempo de silencio falleció, sin haber cumplido los cuarenta años, en un accidente de tráfico. Recientemente nombres como los de Roberto Bolaño o Francisco Casavella se han unido a esta lista maldita, si bien ambos ya poseían una sólida y amplia trayectoria narrativa en el momento de su muerte.

El suicidio de algunos autores también ha influido para que nuestro país tenga su propio panteón de autores malditos. El pintor y literato Pedro Casariego Córdoba murió arrollado por un tren antes de cumplir los cuarenta, dejando una singular obra lírica que merece ser rescatada del olvido. Mayor precocidad mostró el canario Félix Francisco Casanova, que con tan sólo 19 años murió en extrañas circunstancias dejando una más que interesante colección de escritos entre los que destaca su novela El don de Vorace, recientemente publicada.

No podemos terminar este repaso sin mencionar al poeta maldito por excelencia de las letras españolas: Leopoldo María Panero. Su obra poética se encuentra entre las más destacadas de su generación, pero su endeble salud mental ha sido lo que lo ha convertido en símbolo del malditismo. Su experiencia en los psiquiátricos de Mondragón y Las Palmas de Gran Canaria está presente en sus poemas, y tiene su antecedente en otros grandes escritores que tuvieron graves problemas mentales como Nietzsche o el suizo Robert Walser.


Hasta aquí este breve e incompleto recorrido por los mártires de la Literatura, un conjunto de autores cuya aciaga vida o prematura muerte han provocado un interés añadido por su obra.

miércoles, 27 de julio de 2011

Dos poemas de Violeta Nicolás

INSTANTE

“I don't want to settle down

I just wanna chew gum

Oh no, oh no, a slip of the tongue

You think you're chocolate but you're

chewing gum”

Annie

“got myself a piece of chewing gum”

Smashing Pumpkins


Me siento como un chicle rígido y frío,

-Consuela la humedad y movimiento anterior-,

Parezco una boca sin beso ni comida ni agua,

Una adolescente que escribe esto desde el pasado.

Carcasa violentada por la inclemencia atmosférica,

Bloque de algo solitario,

Materia por sí y en sí misma.


NUBES DE AVIÓN

A Roma cuando la ola de frío siberiana,

Fui a refugiarme de tu negativa.

El frío, guarida al desencanto,

Morimos un poco, por todos lados.

Al tocar tierra todo seguía en su sitio menos tú.

La ventana del avión en suspenso,

De pronto, las nubes que no pasan.

Tampoco vuelan.

El frío del norte que nos separó,

Con la helada deshicimos lo hecho.

Al pasar la ola de frío siberiana,

Permaneciste seco, dispuesto a mi caricia.

Extraño, porque la caricia estaba en suspenso

Sobrevolando nuestros rostros.


Violeta Nicolás (Murcia, 1984) es licenciada en Bellas Artes y ha sido galardonada con el Premio Creajoven de Poesía de 2010.

lunes, 11 de julio de 2011

Aforismos con barba (3)

21. Las musas deberían cobrar los derechos de autor de los afectados poetas.

22. Las matemáticas son la religión de los científicos.


23. Qué desgracia la del árbitro: 90 minutos en el campo y no poder darle una patada al balón (ni a ningún jugador).

24. La fórmula "hasta que la muerte os separe" debería cambiarse en las bodas, por obsoleta, por la más realista "hasta que la hipoteca expire".

25. Cada vez que la lluvia suspende una procesión (lágrimas de nazarenos sin capuchón) tengo la certeza de que Dios odia la Semana Santa.


26. Esa rara confraternización de los urinarios públicos.


27. Ministerio de Defensa, fuego amigo, daños colaterales... la verdadera munición de los ejércitos actuales son los eufemismos.


28. Todos los museos del mundo están llenos de gente intentando por todos los medios parecer interesada en el arte.


29. Las chimeneas erectas de las fábricas eyaculan un humo que preña el cielo de nubes grises.

30. El matrimonio no funciona ni siquiera como antídoto contra el onanismo.

lunes, 4 de julio de 2011

"La vida incompleta" de Alberto Caride

Nuestro compañero Alberto ha debutado como articulista en la web Teleprensa. Os reproducimos en este post el artículo, que también podéis leer en este enlace.

Siempre he huído de las personas que, pudiendo decir las cosas de una manera sencilla y concisa, se empeñan en utilizar tecnicismos complejos que codifican su mensaje sólo para unos pocos. Si algo importa en esta vida debe decirse en alto y de forma clara, y eso, precisamente, es lo que hicieron hace algunos años en Murcia, Francisco Brines y Antonio Tabucchi. Recuerdo que ambos, poeta y novelista respectivamente, realizaron en el espacio de una semana un buen elogio de la literatura de la manera más eficiente: huyendo de los tecnicismos más académicos para llamar a las cosas que importan por su nombre.

La literatura y la vida son dos cosas bien diferentes y si se pudiera elegir, como dijo Tabucchi, entre hablar del amor o hacerlo, desearía hacerlo muchas veces. Porque la vida no debe perderse en exceso tratando de describir su belleza presente si se puede vivir. Sin embargo, tanto Brines como Tabucchi coincidieron en que, esta vida por sí sola en insuficiente. Su temporalidad, no siempre administrada con justicia, la hace demasiado corta, finita, incompleta, de ahí la eterna búsqueda del hombre (y del artista) de algo que la trascienda, la supere, la haga infinita.

La literatura consigue hacer de nuestra única realidad un prisma infinito lleno de infinitas posibilidades: Cervantes fue al mismo tiempo Alonso Quijano, Flaubert, Emma Bovary y Goethe el mismo Fausto. La Teoría de los Mundos Posibles, despojada de tecnicismos, viene a revelar algo muy simple y, al mismo tiempo, enriquecedor: la literatura, a través de la verosimilitud, es capaz de crear una infinitud de realidades, espacios, tiempos y vidas posibles.

La poesía (la literatura entera) es cosa de drogadicción, dijo Brines, de autodrogadicción diríamos nosotros, no por lo que tiene de nocivo, sino por su capacidad adictiva y alucinógena.

También a esto se refirió Tabucchi, la literatura viene a demostrar que la vida es insuficiente; el acto (la vida) en sí no puede serlo todo, ya que su potencia (la literatura) es infinita. Esto explicaría por qué todos los holocaustos del mundo nunca empezaron por las personas, sino por los libros.

Pero, ¿para qué sirve la literatura? Su finalidad más natural es escribir acerca de lo que se desea o de lo que ya hemos perdido, pero existen múltiples motivos. ¿Se escribe porque tenemos miedo de la muerte?, ¿o no se escribe porque tenemos miedo de la vida? Planteó Tabucchi. Una cosa está clara, y aquí coinciden ambos escritores: el compromiso del artista no está tanto en lo político o en lo social, cuanto en la sinceridad de las palabras. No se puede escribir (solamente) por compromiso social o por obligación, finaliza Tabucchi y yo, con él.

domingo, 29 de mayo de 2011

Aforismos con barba (2)


11. La mala poesía es onanismo con un lápiz entre los dedos.

12. Las palabras "para siempre" deberían estar prohibidas en el vocabulario del amor.

13. Sólo hay dos clases de políticos: los que hacen todo lo posible para conseguir gobernar y los que hacen todo lo posible para seguir gobernando.

14. La "F" y la "J" son los pezones de mi teclado.

15. No bebía para olvidar; olvidaba (sus enfermedades) para poder beber sin remordimientos.

16. Primera ley de la termovestimenta: la cantidad de grados centígrados es inversamente proporcional a los centímetros cuadrados de las minifaldas de las chicas de mi barrio.

17. El amor es una fórmula química dentro de un poema.

18. Los pubs ingleses son tan acogedores (moqueta, parqué) para que sus clientes no caigan en la tentación de tener un hogar.

19. La bombilla ha hecho más por el sexo en el matrimonio que todos los sexólogos juntos.

20. La verdadera lucha la libran el toro y la madre del torero.

sábado, 2 de abril de 2011

Aforismos con barba (1)


1. Cada vez que voy a un supermercado un Sábado por la tarde (carros llenos, estanterías semivacías) tengo la impresión de que una guerra va a empezar; y de que nadie me ha avisado.

2. Las bolsas de plástico sueñan con ser globos de helio que se pierden hacia la estratosfera.

3. Dios me ama. Dios te ama. Dios le ama.
Dios nos ama. Dios os ama. Dios les ama.
¿Dios se ama?

4. Primavera electoral: epidemia de alergias y de inauguraciones de polideportivos.

5. Las dependientas de El Corte Inglés esconden su rostro tras kilos de maquillaje porque hace décadas que no tienen cara.


6. Si vas a quererme, antes, quiérete.

7. Las cárceles son lugares preciosos cuando no hay presos en ellas.

8. Suiza no existe, son los padres.

9. "Bomba inteligente" es un oxímoron, pero será una metáfora cuando sea la que aniquile a toda la Humanidad.

10. Un hombre se viste por los pies; porque está rídiculo desnudo sólo de cintura para abajo.

Basilio Pujante Cascales

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Crecer hacia abajo

¿En qué momento de mi vida cambiaron sin querer las vocales por cifras, palabras por gráficas de subida y bajada, metáforas por sumas mensuales de servicios de amor-hogar contratados, sueños de vida por una vida en sueños?
Dime por favor, dime en qué momento la cadencia de la rutina cayó como una lápida sobre mis pensamientos de luz.

- La consecuencia del ser barbilampiño –me explica un abuelo. Detrás del minúsculo bigote que sombrea tu labio se esconde el rigor de un vida adulta, la responsabilidad del que se sabe vencido y no se quiere creer maduro; la conciencia del otro, que debe acompañarte durante los millones de siglos de segundos que se alargue tu contrato de vida: 30, 35, 40 años, ¿quién sabe?.

Lo acepto resignado, agacho la cabeza y apadrino al completo el ideario capitalista.

El deseo de firmar el futuro se ha hecho más fuerte, a cambio de ver mi nombre y apellidos impresos sobre un buzón.

Álvaro Pintado González.

viernes, 20 de agosto de 2010

Inéditos veraniegos (X)

CÓMOHASCRECIDO

- ¿Eres el hijo de la Carmina?

- Eh, sí...

- Madre del amor hermoso, cómo has crecido hijo mío, si la última vez que te vi eras un zagal y lo guapo y lo alto que te has puesto, madre mía. Y el caso es que desde lejos no sabía si eras tú, pero al acercarme me digo "ese tiene que ser el crío de la Carmina la del Zaranda", y no te reconocía hijo mío, la de años que han pasado y lo fortachón que te has puesto, si estás hecho un tío. Me dijo tu madre que estabas estudiando en Inglaterra o por ahí, ¿no?

- Bueno, de eso hace...

- Ay hijo, ¿cómo te vas tan lejos? Si es que la juventud de ahora no paráis de correr por ahí y de coger aviones... y hacéis muy bien, que nosotras lo único que hicimos fue trabajar, casarnos enseguida y ponernos a tener hijos, disfruta tú qué puedes hijo mío. Pero... ¿te acuerdas de mí, verdad? Soy la Pacita, la vecina de tu abuela María.

- Sí, claro...

- Si es que han pasado tantos años, eras un zagalico, te traía tu abuela María, que en gloria esté, a mi casa y te ponías en un rincón callaico a leer los tebeos que tenía por allí mi Juan, y mírate ahora lo grande que te has puesto. ¿Tienes novia?

- En realidad...

- Y el caso es que el otro día me acordé de ti. Le dije a mi Pepa: el tiempo que hace que no veo por el pueblo al hijo de la Carmina. Y ahora casi ni te reconozco del estirón que has pegado y lo guapetón que te has puesto. Bueno, hijo mío, me voy que aún tengo que ir al mercao y hacer la comida. Dale recuerdos a tu madre de parte de la Pacita. Hasta luego, hijo, ve con Dios.

Mientras Pacita se aleja, te quedas embobado durante unos segundos que terminan cuando un chaval que acaba de salir del instituto cercano te dice:

- Papá, ¿te pasa algo?

- Eh, nada, nada, Carlos, que me acaban de quitar 20 años de encima.


BASILIO PUJANTE CASCALES

domingo, 15 de agosto de 2010

Inéditos veraniegos (IX)

SUBMARINO DE RECREO


Ha sido demasiado rápido.

Primero fue un ligero crujido. Un par de técnicos han llegado corriendo con sus herramientas y sus tubos de silicona a la enorme cristalera desde la que contemplábamos las maravillas del fondo marino.

Después, el murmullo del crujido se ha transformado en un ensordecedor estruendo, cuando el grueso cristal ¨irrompible¨ ha cedido por completo y el agua ha comenzado a entrar por todas partes .

Los 3-4 primeros segundos han sido fáciles: el pánico se ha apoderado de la veintena

de personas que allí estábamos ,buscando inútilmente una salida cuando el agua ha empezado a llegarnos a los tobillos.

Cuando he logrado recomponerme, he echado mano de mi pequeño portátil, y aquí me encuentro, intentando narrar lo que sucede a mi alrededor.

Los gritos de histeria van en aumento, de forma proporcional al nivel del agua .A esta profundidad, es de idiotas ponerse nervioso ante lo inevitable, pero ellos siguen empeñados. El portátil apoyado ahora sobre un alto estante .el agua por los hombros.

está fría. más gritos.

comienzo a flotar.agarro el ordenador.s difcil ecrbir asi.trago auga,stoy trnqilo,stms joodds,n pdueo seg


Eduardo Marín

jueves, 12 de agosto de 2010

Inéditos veraniegos (VIII)

Pasado por agua

Sentado en el interior del coche, veo pasar cardúmenes de peces a través del parabrisas. Imagino que aquí dentro tiene que hacer frío, pero hace tiempo que ha dejado de preocuparme. Permanezco sentado, con las manos aferradas al volante en un último y absurdo intento de evitar la tragedia. El agua se desliza entre mis dedos, envuelve mi cuerpo como una mortaja.

Recuerdo las sirenas de los coches, las luces brillantes, la sensación de velocidad, el quitamiedos quebrado, el grito.

En el asiento de atrás descansa la bolsa con los billetes y la pistola. Ya no pienso mucho en ello, claro, pero lo cierto es que el buceador que se aferra a la ventanilla del coche, a mi lado, es lo primero que ha mirado. Imagino que mi cuerpo no debe de tener buen aspecto, pues apenas le presta atención. Está claro que ha llegado a la conclusión de que, haga lo que haga, yo voy a permanecer sentado allí mucho, mucho tiempo.

Otro buceador avanza hasta el recién llegado; entre ambos aseguran ganchos y cadenas al armazón del coche. Se separan lentamente del vehículo y, de pronto, todo se mueve.

Estamos subiendo.

El agua se escapa en diminutas cascadas por cavidades del automóvil que desconocía. Es de día y hace calor, mucho calor, lo que hará que pronto el olor sea insoportable. La grúa nos deposita con rudeza sobre el asfalto, un asfalto repleto de hombres y mujeres uniformados y de paisano que danzan en el interior de un cercado vallado con cintas amarillas. Una de las mujeres se acerca hasta mí, me mira. En sus ojos anida un sentimiento inusual. Lástima, quizá tristeza por la forma en la que han terminado las cosas, quizá por mí.

Supongo que cuando abran el maletero y descubran al niño que me llevé como rehén dejará de mirarme de esa forma.


SANTIAGO EXIMENO

viernes, 6 de agosto de 2010

Inéditos veraniegos (VII)

DULCE CEBICHE

Tras el inesperado naufragio, me encontré rodeado por cientos de individuos que, clamando por auxilio con desesperación, flotaban indefensos sobre las crueles aguas del océano. Como estas ocasiones ameritan, cada uno de nosotros buscó, como pudo, su propia supervivencia.

Una joven rubia fue la primera en verme nadar ávidamente contra la corriente, antes de sentir la afilada caricia de mis dientes contra su jugoso cuerpo.


ESTILO ORIGINAL

Un enorme huevo de pez fue arrastrado por la brava marea hasta una playa solitaria. Al sentir el calor del sol veraniego acariciando el cascarón, el pez supo que era el momento de nacer. Asomó su cabeza tímidamente y observó a una cangreja alegre que lo miraba con los ojos desorbitados.
- ¿Mamá? – preguntó el pececito.
- ¡Comida! – pensó la cangreja.
Sin embargo, al ver la mirada tierna y transparente del recién nacido, el crustáceo logró vencer su instinto y adoptarlo como si fuera un hijo de su propio vientre. Lo condujo a los empujones hasta las aguas de la costa y le enseño su nuevo hogar. Allí, el pez se sintió espléndido, como debe sentirse un pez en el agua. Y fue así que, gracias a la influencia de su madre de leche, el pequeño pez aprendió a nadar con un original movimiento hacia atrás, inventando un nuevo estilo que los demás peces adoran imitar.

Estos dos microrrelatos son de MARTÍN GARDELLA. Podéis leer más textos suyos en su blog personal.

sábado, 31 de julio de 2010

Inéditos veraniegos (VI)

ASEDIO

Lucho con una bestia de atroz poderío,
sostengo su asedio con fórmulas rituales
que nadie comprendería,
ancestrales actitudes indefinibles
que en mí crecieron en el peligro.

Ella desea mi servidumbre,
ella observa mi conducta, sumergida,
y cuando bajo al sueño como a una fuente
a reponer mi fatigada vigilancia,
la siento rondar felinamente,
escucho su voz hacerse dulce
para usurpar mi inconsciente albedrío.

A la soledad de las recónditas habitaciones
en la urbe soberbia de luz y sonidos,
a la ventana en que el mar parpadea
sus olas, su movimiento sonoro,
llega, a medianoche, sombrío,
un silencioso animal invisible.

Déjame, bestia, morir, olvidado,
debajo de todos los astros de rubios metales,
déjame solo en mi antigua atalaya
en donde espero desde hace tanto tiempo.

Yo sé tu elixir, tu dulce beleño
que rotura las tinieblas
y ahuyenta los pájaros quejumbrosos.

Pero no quiero tu frío dominio,
tu poderío salvaje educado
en las inaccesibles profundidades.

Retira tu asedio infructuoso
quebrantado por mis secretos ritos.
Desde el fondo obscuro de la tierra
salen raíces que me rodean
y anulan tu persecusión nocturna.

Mañana, quizás, en la alta torre
en donde espero desde hace tanto tiempo,
advenga una alianza que rompa por fin
para siempre tu insomne amenaza.


Ulises Varsovia


De: Sueños enfermos
1980. Inédito